CARTA DEL HERMANO MAYOR
Queridos hermanos y hermanas:
Pasada una semana, aún permanece vivo en mi corazón el eco del pasado Jueves Santo. Un día intenso, marcado por un calor que puso a prueba nuestro cuerpo, pero también un día luminoso, lleno de fe y de emoción, en el que nuestra Hermandad volvió a escribir una página inolvidable de su historia.
Quiero comenzar expresando mi agradecimiento más profundo. Cada uno de vosotros, desde el primer nazareno hasta el último, contribuyó a que nuestra Estación de Penitencia se desarrollara con el decoro, la compostura y la seriedad que merecen nuestros Sagrados Titulares. Hubo fallos, por supuesto; sería imposible que no los hubiera en un cortejo tan numeroso. Pero fueron las incidencias normales de una jornada tan exigente, y os aseguro que trabajaremos desde ya para corregirlas y seguir creciendo como Hermandad.
Este año, una vez más, el Santísimo Cristo de la Expiración abrió nuestro caminar con la serenidad majestuosa de quien entrega su último aliento por amor. Su paso por las calles de Sanlúcar fue una catequesis viva, un recordatorio silencioso de que cada esfuerzo, cada gota de sudor y cada paso dado tiene sentido cuando se hace desde la fe. Muchos hermanos me han transmitido la emoción de verlo avanzar, imponente y sereno, en medio del calor y del silencio respetuoso de la ciudad.
Y tras Él, Nuestra Madre, la Virgen de la Esperanza, derramó su nombre y su consuelo por cada rincón de Sanlúcar. La vi regalar serenidad a quien la miraba, sembrar paz en los corazones cansados y dejar tras de sí un rastro de luz que parecía aliviar incluso el peso del capirote. Ella fue, como siempre, la caricia que suaviza el camino, la sonrisa que sostiene, la Esperanza que nunca se apaga.
Permitidme compartir algo muy personal: ser vuestro Hermano Mayor es un gran orgullo para mí. Caminar junto a vosotros, sentir vuestra entrega, ver cómo la Hermandad crece, aprende y se supera… es un privilegio que me conmueve profundamente. En cada decisión, en cada preparación, en cada jornada de trabajo, he intentado dar lo mejor de mí, siempre con la única intención de servir a esta Hermandad que tanto amo.
Para seguir creciendo como hermandad y mejorar nuestra estación de penitencia, pongo a disposición de todos los hermanos el número de teléfono 654 72 05 87, donde podrán comunicar cualquier incidencia o aspecto que consideren oportuno. Podrán hacerlo hasta el próximo jueves 16 de abril, y todas las aportaciones serán estudiadas con atención para seguir avanzando juntos de cara al próximo año.
Gracias por vuestra paciencia, por vuestro esfuerzo, por vuestra presencia y por vuestra confianza. Gracias por demostrar que, incluso en un día tan duro, supimos mantener el decoro y la dignidad que caracterizan a nuestra Hermandad. Gracias por hacer posible que Sanlúcar contemplara, un año más, la grandeza del Cristo de la Expiración y la ternura infinita de la Virgen de la Esperanza.
Que ellos os bendigan y os acompañen cada día. Y que el próximo Jueves Santo, con la ayuda de todos, podamos volver a llevar a la calle un cortejo aún más ordenado, más sereno y más lleno de sentido.
Con todo mi afecto y gratitud.

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