«Y el nombre de la Virgen era María» (Lc 1, 27).
Hoy la Iglesia celebra el Dulce Nombre de María, ese nombre que durante siglos ha sido pronunciado por generaciones de cristianos como refugio, consuelo y esperanza.
María. Un nombre sencillo que sabe a Madre. Un nombre al que acudir en la alegría y en la dificultad, en la gratitud y en la súplica.
Y nosotros tenemos la dicha de llamarte también Esperanza.
Esperanza de quienes buscan consuelo.
Esperanza de nuestras familias.
Esperanza de un Barrio que te quiere y que tantas veces ha pronunciado tu nombre en forma de oración.
Que en este día, al decir María, sepamos poner en sus manos nuestras necesidades, nuestros anhelos y a quienes más queremos, confiando siempre en su maternal intercesión.
María Santísima de la Esperanza Coronada, ruega por nosotros.
Dulce Nombre de María, dulce nombre de Esperanza.

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